El Síndrome del universitario Emperador.

Hace algún tiempo, charlando con un amigo que trabaja en un centro de menores, me contaba que una de las principales razones del aumento de casos del llamado Síndrome del niño Emperador, era la indulgencia con la que los padres le trataban en sus primeros años de vida. Seguro que muchos habréis oído la típica frase de “A mi hijo que no le falte de nada” o “Todo lo que no me pudo dar mi padre, se lo voy a dar a mi hijo”; y es que muchos de los padres de estos niños fueron educados con la férrea disciplina y austeridad que aún reinaba en España durante los último coletazos de Franco, en contraposición al mercado alcista de los 90 y los “locos años 2000” de la burbuja inmobiliaria, que hizo de las delicias de los chiquillos que se vieron colmados de halagos, regalos y un sentimiento “moderno” fruto de la integración española dentro de la UE.

Pues ese niño de finales de los 80 y principios de los 90 ha crecido y ahora es un licenciado, diplomado, graduado o bien sigue estudiando en la Universidad, y como buen Emperador su insaciable hambre de privilegios le lleva a reclamar una mayor diversidad de carreras, impartidas en universidades públicas, que estas sean gratuitas y becadas, de calidad, políglotas, etc. Considera que la educación superior debe ser un derecho inalienable, vamos.

¿Cuál es el problema de esto? En mi opinión, creo que todo este comportamiento ha conseguido banalizar una institución que ha pasado de ser un Templo del Saber, a una extensión natural del instituto de secundaria; donde los políticos meten sus narices manipulando el contenido educativo a su antojo, donde no se valora realmente el conocimiento adquirido sino que se trata de una etapa más que tienes que pasar para poder integrarte en el mercado laboral. Lo veo en mis compañeros: no quieren aprender. Simplemente están ahí porque la sociedad les ha dicho que es un derecho inalienable que estén ahí.

Como buen estudiante de economía tengo que, aunque sea parcialmente, tratar este tema desde un punto de vista económico: muchos dirán que las externalidades positivas que produce subvencionar la educación superior, son más altas que el propio coste de la subvención, es decir, el aumento en capital humano que vas a lograr subvencionando las Universidades y repartiendo becas va a reportar un mayor beneficio social (población más culta) e incluso mayores ingresos en el largo plazo (mayor conocimiento y preparación implica un aumento de la productividad que redunda en mejores trabajos y mayores sueldos). Sin embargo hay un problema, y es que al “ocultar” los precios estás creando distorsiones en el mercado que incapacitan que la oferta educativa (y la demanda) se adapte a las realidades de lo que el mercado laboral reclama. Si yo tengo que pagar íntegramente la matrícula (o al menos sé lo que cuesta realmente), puedo hacer un análisis coste-beneficio acerca de lo que quiero estudiar o de qué trabajar. Si me apasiona el francés y quiero estudiar filología francesa (actualmente la carrera con más paro en España), quizás me lo replanteo si sé que voy a tener que gastarme un dinero que difícilmente voy a poder devolver, por contra si estudio ingeniería electrónica tendré más posibilidades de rentabilizar mi inversión (4 años de estudios y pagando, es una inversión le pese a quién le pese, porque estás preparándote para un posible futuro mejor).

Y no sólo eso, si no que además sólo irían a la Universidad aquellos que estuvieran realmente interesados en aprender y ejercer en ese oficio. Para los que piensen que sólo irían los ricos, he de decir que una familia puede ir ahorrando poco a poco desde que nacen sus hijos, y que este mismo puede trabajar para pagarse la Universidad. Repito que la Universidad es una inversión, no es necesaria para formarte mejor como persona, para ser más sabio o incuso para tener un trabajo mejor y además ya no es garantía de nada de eso. Los estudiantes ya no quieren aprender (y siempre les quedará Internet o una biblioteca, no dependen de un centro de estudios), y actualmente la sobreabundancia de títulos universitarios hace difícil que estos sirvan realmente para conseguir un buen puesto de trabajo.

¿Y cuál es la solución? Tendría que hacer una investigación mucho más profusa, pero para empezar yo trataría de enseñar a la gente que un título universitario no es necesario, que hay muchas otras alternativas dignas y viables, y algo que me parece muy importante hacer es educar a estos Emperadores de pacotilla a que las cosas tienen un coste, que nadie te regala nada y que sean conscientes del tremendo esfuerzo que deben realizar todos los contribuyentes y sus familiares para poder pagar sus estudios, estudios que muchos realizan por simple inercia sin llegarse a plantear que sería mejor para él (y para todos) que se dedicara a otra cosa.

Manuel de la Llave es estudiante de Economía y secretario de Students For Liberty Valencia.

Twitter: @manullave


La imagen corresponde a la Universidad de Qarawiyyin, en Fez (Marruecos). La Universidad más antigua del mundo (año 859).

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3 comentarios sobre “El Síndrome del universitario Emperador.

  1. Hablas como un tipo de derechas puro, dejando como siempre la obviedad que gracias a esa “enseñanza gratuita” se han podido cosechar innumerables talentos que de otra manera se habrían perdido. Pero claro quizás seas heredero de aquellas épocas donde se consideraba que estudiar era un derecho de elegidos y privilegiados. Actualmente estudia al que le da la nota y sino….siempre se puede ir a una universidad privada a que te den lo que no consigues por méritos propios…hay unas cuantas en Madrid. Una carrera es un derecho si, pero para quien lo gana con esfuerzo del estudio, no con el dinero de sus papás.

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  2. La formación profesional, los módulos o grados medio/superior están mal vistos en España. Antes ir a la Universidad era triunfar, ahora se da por hecho y el listón de la mediocridad se eleva.

    ¿Por qué ocurre esto? ¿Es que le mundo no necesita cerrajeros, electricistas u operarios? ¿Es que está mal ser cerrajero, electricista, operario, músico, actor o pintor?

    Se asocia la Universidad con el éxito, cuando el éxito viene del esfuerzo, como se esforzaron nuestros padres, la primera generación en ir a la Universidad.

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    1. El problema es que se han generado muchas universidades de pago, q regalan el título a cambio de dinero, antiguamente solo había públicas y unas cuantas universidades privadas de mucho prestigio que pedían notas superiores incluso a las públicas.

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